Por qué no necesitas entender la causa de un problema para poder resolverlo
Si ves que hay un incendio en tu cocina, no te sientas a analizar si el fuego empezó por un cortocircuito o porque olvidaste apagar la estufa. Simplemente tomas un extintor y apagas las llamas.
Con nuestros retos personales pasa algo muy parecido, aunque nos han convencido de lo contrario. Muchas veces creemos que para superar la ansiedad, mejorar una relación o salir de un estancamiento, necesitamos escarbar en el pasado hasta encontrar el origen exacto de la herida.
Pero aquí hay un alivio enorme: no necesitas saber cómo llegaste a un problema para poder salir de él.
Soltar el "por qué" para encontrar el "hacia dónde"
Pasar demasiado tiempo tratando de entender el origen de un problema puede ser agotador y, en muchas ocasiones, solo te deja atrapado en el mismo ciclo. Saber de dónde viene el bache en el camino no te ayuda a sacar el coche de ahí. Lo que realmente necesitas es saber hacia dónde quieres manejar una vez que salgas.
En lugar de preguntarte sin parar "¿por qué siempre me pasa esto?", el enfoque centrado en soluciones te invita a cambiar la pregunta por: "¿Qué quiero que pase en lugar de esto?"
Cómo avanzar sin mirar por el retrovisor
- Enfócate en la excepción, no en la regla: Piensa en los últimos días. ¿Hubo algún momento, aunque fuera de diez minutos, en el que el problema se sintió más ligero o simplemente no estuvo? No importa por qué no ocurrió; lo que importa es qué estabas haciendo tú en ese momento. Quizás estabas caminando, hablando de otra cosa o concentrado en un pasatiempo. Eso que hiciste es una pista de tu solución. Úsala más.
- La técnica del milagro: Si esta noche ocurre un milagro y tu problema desaparece por completo mientras duermes... ¿qué es lo primero que notarías mañana al despertar? ¿Qué estarías haciendo diferente en tus primeras horas del día? Empieza por imitar hoy esa pequeña acción de tu "mañana milagro".
- Avanza sin tener el mapa completo: No necesitas tener tu pasado resuelto para mejorar tu presente. Imagina una escala del 1 al 10. Si hoy sientes que estás en un 3, no busques la causa del 3. Mejor pregúntate: ¿Qué pequeña acción, por más sencilla que sea, me llevaría a un 3.5 esta misma tarde?
Tu paso para hoy
Date permiso de soltar la necesidad de entenderlo todo. Hoy, cuando notes que tu mente empieza a buscar culpables o causas profundas de un malestar, haz una pausa.
Redirige tu atención con una sola pregunta: ¿Qué pequeño paso puedo dar en este momento que me acerque a lo que sí quiero que pase? A veces, dejar de buscar el origen del problema es exactamente el movimiento que necesitabas para encontrar la solución.
Mónica Ivonne Romero López
Psicóloga con más de 20 años de experiencia, especialista en Terapia Familiar. Comprometida con brindarte un espacio seguro y un enfoque centrado en soluciones para tu bienestar emocional.
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