A la caza de "excepciones": Cómo aprender de esos momentos donde el problema desaparece
Cuando algo nos preocupa profundamente, nuestra atención se comporta como un reflector que solo ilumina lo que está mal. Llegamos a convencernos de que el malestar, el estrés o el conflicto están ahí todo el tiempo, sin darnos un respiro.
Pero la Terapia Centrada en Soluciones nos enseña una verdad inmensamente liberadora: ningún problema ocurre las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Siempre hay momentos, por breves que sean, donde la situación no es tan grave, donde el dolor pesa un poco menos o donde el problema, directamente, no aparece. A esos valiosos momentos los llamamos excepciones. Y son la prueba irrefutable de que la solución que tanto buscas ya existe en tu vida.
Las excepciones no son accidentes
Solemos pensar que esos momentos de paz son simples "golpes de suerte". Si sientes que tú y tu pareja "siempre" discuten, pero recuerdas que el domingo lograron tomar un café riéndose de un detalle absurdo, es fácil descartarlo pensando que "solo fue un buen rato".
Para nosotros, ese domingo no es una casualidad. Es un mapa. Si el problema no apareció durante ese café, significa que ambos hicieron algo distinto para evitarlo.
La pregunta tradicional te invitaría a escarbar en por qué pelearon el lunes. Nuestro enfoque te hace una pregunta mucho más útil: ¿Qué hicieron diferente el domingo para poder reírse juntos y cómo pueden repetirlo mañana?
Tres formas de convertirte en un cazador de excepciones
- Cambia la pregunta principal: Cuando notes que tuviste un buen momento en el día (lograste concentrarte diez minutos, no te enojaste en el tráfico, o sentiste un poco de energía), haz una pausa. En lugar de ignorarlo, pregúntate con curiosidad: "¿Qué estaba haciendo yo diferente en ese instante? ¿En qué estaba pensando? ¿Qué acción tomé?"
- Mide los pequeños alivios (La escala del 1 al 10): Imagina que tu semana ha sido un 3 de bienestar general. En lugar de frustrarte por no estar en un 8, escanea tu semana buscando picos sutiles: "¿Hubo alguna tarde de esta semana en la que sentí que tocaba un 4?" Cuando encuentres ese momento, analiza qué hiciste tú para subir ese punto.
- Clona tu propio éxito (El cambio mínimo): Una vez que identificas qué funcionó en tu excepción, no intentes aplicarlo al 100% de tu vida de golpe. Si tu tarde fue más tranquila porque decidiste apagar las notificaciones del celular durante una hora, tu siguiente paso es simplemente replicar esa única acción mañana.
Un experimento para hoy
Para descubrir tus propias soluciones, tienes que estar dispuesto a sorprenderte a ti mismo haciendo las cosas bien.
Hoy, al final de tu jornada, te invito a no repasar lo que salió mal. En su lugar, busca una sola excepción: encuentra ese momento del día en el que el problema no te venció. Hazte la pregunta: "¿Qué hice yo, con mis propios recursos, para que ese momento fuera un poco mejor?"
Valida ese pequeño triunfo, porque ahí, en esa pequeña acción, está escondido tu próximo gran paso.
Mónica Ivonne Romero López
Psicóloga con más de 20 años de experiencia, especialista en Terapia Familiar. Comprometida con brindarte un espacio seguro y un enfoque centrado en soluciones para tu bienestar emocional.
¿Te sentiste identificado con esto?
Dar el primer paso para sanar puede ser difícil, pero no tienes que hacerlo a solas. Escríbeme y comencemos a trabajar en tu bienestar.
Contáctame por WhatsApp